Comenzó el año 2011 y con él la prohibición de fumar en sitios públicos. Escribo esta reflexión con una mano en el teclado y en la otra una pipa con tabaco del bueno. Soy fumador declarado, y tengo que reconocer que la ley no me parece mal, pero pensando un poco… ¿Qué haría Humphrey Bogart sin su pitillo? ¿Estaría con un chupa chups en la mano? ¿Y Marlene Dietrich? ¿Y el cuarterón de Clint Eastwood en sus spaguetti westerns? ¿Y los personajes de Tarantino? ¿Y la pipa de Sherlock Holmes? Hay cosas, que por mucha ley que se ponga por delante, no pueden cambiar. ¿U os imagináis a los personajes de “Mad men” sin su pitillo de rigor? Valga este pequeño espacio para recordar brevemente que, aunque sea desde un punto de vista puramente estético, el tabaco tuvo, al menos, su punto “cool”.
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| Si alguien está en contra de lo que voy a hacer, que me lo diga… |
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| Me parece que en este bar, al menos, va a haber hostias. |
Pero, recordando momentos míticos de nuestro cine y televisión, hay uno en nuestro país que, además de casi prohibirse, significa toda una oda al tabaco. Esta prohibición por parte de la censura no fue por lo políticamente incorrecto de alabar los beneficios del pitillo, sino por su extrema sensualidad y vulgaridad representada en una mujer fumando. ¡Grande Sara Montiel! Esta canción, “Fumando espero“, pertenece a “El último cuplé“, una de las películas más taquilleras de la historia del cine español, que consiguió estar tres añitos en la Gran Vía madrileña llenando las salas todas las noches. Aquí vemos la actuación de Sara Montiel en el “1, 2, 3” en el año 1984, y por supuesto, con su pitillo en la mano.
Pero en esa época no era esa la única aparición del tabaco en la televisión. En el programa “La clave” de José Luis Balbín, fumaba hasta el apuntador. Magistral programa donde los hubiera, el mismo consistía en la emisión de una película relacionada con el tema que posteriormente se debatía en una tertulia con eruditos del tema y personalidades fumadoras, sobre todo, de la política. Inseparable de este programa es la imagen de su director con la pipa en la mano y de los contertulios echando el cigarro mientras divagaban de lo divino y lo humano.
En el cine no acabaríamos nunca si empezáramos a enumerar escenas, actores, películas, géneros… en los que el tabaco es seña de identidad de los mismos. E incluso su uso, a nivel fotográfico, para crear ambientes, decorados y fotografías sorprendentes y sugerentes.
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| “A sangre fría“: Magistral película con magistral plano iluminando la cara del asesino con el fuego de una cerilla |
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| Audrey Hepburn como icono del glamour y la sofisticación con boquilla que se pierde en el infinito |
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| El bigote de Gable iba y venía. El cigarro, permanecía siempre ahí |
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| Don Draper y Lucky Strike: tanto monta… |
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| Eastwood y su cuarterón al servicio de la justicia en el oeste americano |
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| Rita Hayworth no sería tan Gilda sin su cigarrillo de mujer desahogada y fatal |
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| Lauren Bacall esperaba su mayoría de edad fumando el pitillo del recreo |
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| Cartel promocional de “Mad men“: queda todo dicho |
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| Elemental, querido Watson: tendremos que salir a la calle |
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| Uma Thurman en “Pulp fiction“: la intertextualidad llegó a la mujer fatal |
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| “¿Me lías uno de esos, vaquero?” |
No hace muchos años, en televisión el aciago y apestoso humo del tabaco nos transportaba a extensas praderas plagadas de ganado y vaqueros, que disfrutaban de su merecido descanso fumando un Marlboro y aspiraban los aires de libertad de ese atardecer.
En el caso de Chesterfield, como podréis apreciar en este publireportaje, les gustaba más que las praderas del oeste americano, basarse en “métodos” científicos como los paneles de consumidores. La conclusión a la que llegaban era que Chesterfield era el preferido por fumadores profesionales. ¿Quieres dedicarte a una profesión liberal y de éxito social? Chesterfield es tu marca de cigarrillos.
Pero igual que Marlboro era el tabaco de los hombres y Chesterfield el de los profesionales, en los años 90 Winston era el cosmopolitismo y la sofisticación que transmitía el spot grabado en Nueva York. Chicas y chicos guapos, perritos, patinadores, excéntricos, limpiabotas negros bailando y tu paquete de Winston: “América en vivo“.
¿Y las demás marcas? Pues parecido. Todos vendían sofisticación, independencia, buen sabor, camadería,… Aquí hay algunos ejemplos publicitarios españoles de los años 50 y 60.
Por lo que, llegados a este punto, aunque sea simplemente por el pasado, por lo que significó, y por los momentos de placer y compañía que nos ha dado y nos seguirá dando a algunos, aún a sabiendas de su perjuicio a la salud general de la sociedad y a la particular de los fumadores, respetemos un poquito aunque sea al tabaco y a sus siervos los fumadores.
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| Si conseguí demostrar que el tiempo y el espacio son relativos en nuestro Universo, imaginad lo que me costará desmontar la ley antitabaco de Zapatero |